Beatles Cartoon

Un bocado para el fin de semana.

Una forma de comenzar este ensayo es contextualizar el nacimiento de estas viñetas que dieron origen a una de las creaciones más conocidas de la industria Beatle: Los Beatles Cartoon.

Definitivamente la Banda se posicionaba en todos y cada uno de los ámbitos donde se pudiera explotar la fama y por qué no decirlo, la gran mina de oro que eran y son aún los productos derivados de la Beatlemanía. Norteamérica, con su olfato perverso para los negocios le dio el espacio necesario para lanzar, en la prestigiosa cadena ABC, la serie de animación sobre los fabulosos 4.

Dibujando un buen negocio

El 25 de septiembre de 1965 y con la canción A Hard Day’s Night como base musical, debuta en la cadena de televisión de Estados Unidos ABC el primero de una serie de 39 capítulos de animación Beatle. De ahí en adelante y cada mañana de sábado a las 10:30 AM, Los Beatles se tomaban la pantalla chica para regocijo de sus fans y como bocadillo de entrada a la Beatlemanía para los niños.

Este primer capítulo ambientado en Transilvania –un hotel llamado Transilvania Hilton-, con monstruos y vampiros interactuando con la banda, logró una sintonía envidiable que se extendió por 3 temporadas. Desde el otoño de 1968 y sin el impacto del comienzo el especial se trasladó a los domingos entregando su último trabajo el 7 de septiembre de 1969 (desde el 21 de octubre de 1967 eran sólo reposiciones)
Técnicamente, lo único que tenían de Beatle estas tiras cómicas eran las canciones.

¡Manos a las caricaturas!

Para ser objetivos no había nada muy original en las viñetas, más allá de que se ilustraba una banda rock por primera vez en la historia de la T.V., los guiones eran simples y básicos, muchas veces algo absurdos –imagino que por su raíz británica- donde su gran fuerza radicaba fundamentalmente en los personajes y una especie de Karaoke o Sing Along al final de los episodios donde podías leer las canciones y cantarlas junto con la música.
Los dibujos basaban su estética fundamentalmente en la imagen que tenía la banda en la cima de la Beatlemanía, los cortes de pelo ‘king Arthur’ y la indumentaria de su primera película (A Hard Day’s Night) son utilizados durante toda la saga, situación considerada como un error de continuidad ya que la estética Beatle de 1967 era radicalmente distinta a la que ofrecían los últimos capítulos de la serie.
También se festinó mucho con otros errores que ponían en ciertas caricaturas a Paul como diestro.

 

 

 

 

 

De todas formas el fin no era estético sino comercial y esto se logró con creces al menos los 3 primeros años de su realización.

Las voces, que tampoco eran de los fab four, fueron encargadas a los actores Norteamericanos Paul Frees para darle vida a John y George –los peor logrados- y Lance Percival que logró un mejor resultado en su interpretación de Paul y Ringo. Se sabe que por tal motivo los Beatles le dieron poca importancia a la serie y por consiguiente tampoco desearon participar activamente en la película ‘Yellow Submarine’ creyendo que el contenido iba a ser el mismo.
No fue si no hasta ver el resultado final que reconocieron la gran diferencia estética y argumental de la película de 1968 y acordaron aparecer en la escena final.
Obviamente había una conexión directa entre los Beatles Cartoon y Yellow submarine. El productor de la serie, George Dunning, fue el director del largometraje animado y el productor ejecutivo de los cartoon, Al Brodax, pasó también a ser el productor de la película.
Muchos de los capítulos de la serie fueron producidos en Artransa Park Studios en Sydney, Australia y otra parte fue trabajada en Hollywood, bajo un grupo de personas supervisadas por el veterano escritor de animaciones John W. Dunn.

Unas caricaturas muy ‘Beatles’

Como en toda serie animada que replica personas de carne y hueso, ésta tomó los elementos más clichés relacionados con los Beatles, un perfil propio de la época Yeah, Yeah! y bastante exagerado. Así era como se veían y se ‘leían’ las características de cada Beatle.

 

 

 

 

 

John:

Para la historia del cartoon -como para la mayor parte del mundo- era el líder. Se muestra en algunas ocasiones algo malévolo, en especial en su trato con George y Ringo, quienes sucumben a sus burlas y bromas. Su humor es siempre sarcástico, de trato seco pero muy natural. Bastante perezoso, suele aparecer descansando por los lugares y siempre en actitud tranquila.
De todas formas es capaz de hacer cualquier cosa para cuidar a sus compañeros.

Paul:

Es visto en la serie como un seguidor de John y el segundo de a bordo. Es el más cuidado estéticamente y dedica tiempo a su apariencia. Es quién más apoya a John en sus ocurrencias. Al parecer no camina y se desplaza a saltitos. También carga con cierta cuota de maldad y cinismo para con George y Ringo. A veces la continuidad –por error- le hace ver derecho en vez de zurdo.

George:

De carácter ingenioso –es el de las ideas originales- tiende a sucumbir a la presión social ya que termina haciendo lo que el grupote pide – ¡era que no!-. Aparece regularmente inclinado sobre algo, hombros arriba y manos en los bolsillos. No mira a la cara cuando habla.
En las tiras siempre es quien se fascina por otras culturas, junto a Ringo, hacen el trabajo sucio y generalmente se ven llevando equipajes o instrumentos de los demás.

Ringo:

Es lejos el personaje más complejo.
Se le muestra ingenuo, tonto y desafortunado. Su perfil es el menos agresivo y más adorable para el público. Es el Beatle de menor altura y su figura recuerda con cierta libertad a Groucho Marx, a su vez, casi todos los golpes los recibe él y siempre está cerca de los problemas y complicaciones. Es quién mejor se relaciona con George.

 

 

 

 

 

 

 

¿Producto impuesto? ¿Valor agregado?

La serie fue difundida en paralelo para EE.UU., el Reino Unido y Canadá. Más tarde y en la década de los setenta se difundió de manera masiva por los países de habla hispana, pero ya como un producto del recuerdo.
Sus creadores, Al Brodax y Sylban Buck, produjeron los 39 capítulos para la firma King Features, la misma de la prestigiosa saga de Flash Gordon.
Nunca se escuchó a los Beatles dedicar palabras amables a este esfuerzo de animación, algunas versiones extraoficiales dicen que la disfrutaron luego de la Beatlemanía, pero, durante ésta, sólo se remitieron a tildar este esfuerzo de un producto más de la maquinaria Beatle.
Pienso que su único valor radica en ser una expresión hasta entonces no explorada por una banda musical y eso habla de lo importante, radical e invasivo del fenómeno musical de los Fab 4.
No es necesario entonces buscar coincidencias en los perfiles sicológicos de los personajes –a veces acertados y muchas demasiado básicos- ni cierta consistencia en el desarrollo de las temáticas de las canciones y el guión. Tampoco se hace necesario hablar de una gran producción que generó tendencias. Su valor al fin radica en la transversalidad del fenómeno musical, sea cual fuere el formato.
Un agradable bocado para comenzar el fin de semana. Eso es suficiente.

 

Fuente: articulosbeatle.blogspot.com

 

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